Sandra de la Cruz. Mar.

Mar.
Donde aletargo por varios años.
Sumida en una oscuridad húmeda, 
azul casi negra. El frío. El asco.
Aquello que haces sin querer.
Una refinada prostitución del alma.
Viento.
Tormenta más bien.
Cambio de dirección y sentido de todo.
Dolor de ojos. Dolor de pecho.
Sangre y vísceras. Todo desorden.
Todo inspiración. Un tormento, más bien.
Incendio.
Donde me quemo y ardo
para resurgir de mis cenizas. Expiación.
Fuego. Calor. La parte más compleja de mí 
quiere salir. La más laberíntica y sincera.
Arena.
Salir de las ascuas y tumbarse
en una playa. Fresca, suave, blanca.
Un rayo de sol entrando en los ojos. 
Tocar tu espalda como quien toca un piano.
La calma.