Miguel Gane. Son Cosas que Pasan.

Sé que va a salir mal. Llegará el momento en el cual nos acabemos y ninguno de los dos estará preparado para la despedida. Soy pesimista por naturaleza y eso no hay quien lo cambie. Ya sé que tocaremos un punto del camino en el cual tú te vayas por ese lado, yo me vaya por aquel otro. Alguno de los dos mirará para atrás, claro. Eso siempre pasa. Qué quieres que te diga, me dolerá ver que no estás. El suspiro ahogará el grito y, por X o por Z, ninguno de los dos se atreverá a darse la vuelta. Nos decidiremos por callarnos. Es demasiado triste, lo sé.

Mira, el amor es algo vivo y, como todas las cosas vivas, alguna vez tiene que morir, a pesar de que existan situaciones en las que nos creamos inmortales. Ya ves, hay besos en los cuales querrías vivir para siempre. Yo te voy a querer, eso es algo indudable. Tú, por tu parte, también lo harás. Nos amaremos como locos, como jóvenes que no quieren llegar nunca a viejos. Y será bonito. Tengo la esperanza de que algo tuyo se quede dentro de mí hasta el día en el que cierre los ojos; pero debes saber que, poco a poco, dejaré de amarte. Me volveré viejo. Me saldrán canas y arrugas junto a otras personas. A ti también te pasará. Volveré a amar a otra mujer, de eso estoy seguro, incluso puede que más de lo que te amé a ti. Dejaré de recordar tus manías, tus manos, tus miradas o tu olor. Algo que una vez ardió en mí de una manera intensa se apagará con el paso del tiempo y las cenizas volarán sin que yo pueda hacer nada para retenerlas. Todo esto es lo que pasa. Siempre. Nosotros no seremos los primeros ni los últimos. Las aceras están repletas de gente que lo ha perdido todo y el cielo demasiado lleno de seres que no tienen nada. No podemos luchar contra eso, pero sí que está en nuestras manos ser valientes. Ahora que estamos enteros, ahora que no sabemos nada de esto excepto que habrá un final, debemos gritarnos las cosas que siempre callamos, batallar a aquello que venga, besarnos hasta gastarnos y querernos para no olvidarnos. Sé que va a salir mal y no me importa. Lo único que me hace feliz ahora mismo es sabernos al principio del camino y sonrío porque no sé lo que durará; pero tengo la certeza plena de que, de algún modo estaremos juntos hasta el final. Por lo que vendrá y por lo que tenemos. Tuyo.

Angelina Suyul. Quietud.


La neblina callada guarda secretos,    

abrigo de la montaña.

Despiertan los dioses del bosque 

y anuncian tiempo de vida.

Un chauk embarca agua,

se apresura con su cántaro a bañar el mundo.

Una mujer tira hierbas aromáticas;

su madre le enseñó que la madrugada

es el lenguaje de las plantas.

En árboles, aves forman orquesta de flautas

al mediodía emergen a solearse los ts’i’ ojovetik.

Vientecillos irrigan perfume de inciensos,

el cielo de ágata celeste y blanco se torna:

el universo ha despertado.