Sara F. Costa. Cuartos.

Cuartos
pasaron algunos meses después de haber decorado tu rostro
pasaron algunos algunos días después de saber tu nombre
pasaron algunas horas después de dejar tu cuarto.
de mi cuarto a tu cuarto el tiempo es un corredor sombrío
que flota a la orilla de las imágenes.
estoy acostada en el manto suave de la espera, encuentro los meandros
de un academicismo fétido
un manto suave ruidoso que me consume a la espera, que me arde por la
espera,
ahora no estoy a la espera de nada, concretamente, a no ser, tal vez,
de más espera.
me atraviesa por dentro una canalización fragilizada por años
la piel del miedo me hace escurrir por el cuarto
¿o serán estas paredes agrietadas por la humedad que me inundan las ideas?
en la voz siento el peso de los móviles y el de todas las impresiones digitales
de todos los otros estudiantes que como yo los utilizaron
en la boca, la memoria salada de ti, o la memoria salada de aquello que pienso
que serías,
de aquello que me gustaría que fueses,
de aquello que me gustaría ser con aquello que me gustaría que fueses.
el miedo a contrariar la edad, el elogio del pesimismo posado sobre la cómoda
y ya pasaron algunos minutos después de comenzar a odiarte.