José Ángel Valente. La mujer estaba desnuda.

La mujer estaba desnuda. Llegó un hombre,descendió a su sexo. Desde allí la llamaba a voces cóncavas,a empozados lamentos. Pero ellano podía bajar y asomada a los bordes sollozaba. Después, la voz, más tenue cada día,ya se iba perdiendo en remotos vellones. La mujer sollozaba. Tendió grandes pañuelosen las lámparas rotas. Vino la noche. YSigue leyendo “José Ángel Valente. La mujer estaba desnuda.”