Georgi Gospodinov. El Amor de los Conejos.

No voy a tardarme, dijo,

y dejó la puerta emparejada.

Era una noche especial para nosotros,

un conejo se preparaba a fuego lento en la estufa,

ella picaría algunos ajos, cebollas,

zanahorias en finas rodajas.

No se puso el abrigo

y no llevaba labial. No le pregunté

a dónde iba.

Ella es así.

Nunca ha tenido sentido del tiempo,

siempre llega tarde; eso es todo

lo que dijo aquella noche:

no voy a tardarme;

y ni siquiera cerró la puerta.

Seis años después

me la encontré en la calle (no en la nuestra)

y algo de pronto pareció preocuparle, como alguien que recuerda

que olvidó desconectar la plancha

o algo…

¿Apagaste la estufa? pregunta.

No aún, le contesto,

esos conejos suelen estar muy duros.

Publicado por El Rincón del Buscador

Soy un buscador nato. De la Belleza, del Erotismo, de la Poesía, de la Música. Espero que disfrutemos juntos de esta nueva aventura sensual que inicio hoy. ¡Cuéntame!

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