Martha Asunción Alonso. Mutaciones poéticas.

Pero mi abuelo Gregorio,

cuando regaba el huerto en Belinchón,

se quedó tantas tardes

velando las acequias, murmurando:

No bebemos

el agua: es ella quien nos bebe.

El agua

es

la mujer.

No, en mi familia no hay poetas.

Pero una vez, muy niña, encontré cáscaras

de huevo azul

a los pies del almendruco.

Se las mostré a mi padre y mi padre, silencioso,

me enseñó a hacerles un nido

con ramaje;

y me enseñó por qué: hay pedazos de vida

que son

sueños enteros.

En mi familia, os digo, no hay poetas.

Pero cuando mi bisabuela

Asunción

contempló por vez primera el mar

-la primera y la única-,

me cuentan que se quedó muy seria, muy callada,

durante un ancho rato, hasta que dijo:

Gracias

por

los ojos.

No sé de dónde salgo. En mi familia

no hay poetas

malos.

Publicado por El Rincón del Buscador

Soy un buscador nato. De la Belleza, del Erotismo, de la Poesía, de la Música. Espero que disfrutemos juntos de esta nueva aventura sensual que inicio hoy. ¡Cuéntame!

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