Liu Xiaboo. Quince Años de Oscuridad.

Al amanecer en casa, Beijing, cuatro de junio de 2004.

Quince años de la masacre de Tiananmen.

Hace quince años

una masacre sucedió en el amanecer

morí y nací de nuevo

han pasado quince

bayonetas pintadas de rojo al anochecer

rojo aún cuchillo entre los ojos

quince han pasado

aún tengo pesadillas por esas almas idas

las miro bañadas en sangre

escribo cada trazo cada línea

en ellos emana la tumba

han pasado quince

dentro de lo oscuro libertad perdida

espero que las manecillas del re-

loj marquen el  amanecer del año quince

esta noche, en esta ciudad sin templo

espero que miren mis ojos las almas muertas

que conviertan mi mirada observante en el fuego

de una vela y no en el dinero espiritual para los ancestros

y no en la flama sacrificial que ilumina la noche oscura

sino la desnudez de la memoria

es como un hueso que no decaerá

hace quince años

las tropas de la ley marcial tomaron la plaza

los militares dieron una y otra vez la

orden, una transmisión continua de disparos

y de sangrien-

tas noticias unas horas frente

a las multitudes, las multitudes que gritaban

y luego en un parpadeo la luz extinguida

la gente se desperdigó como las balas

dejando sólo ausencia tras ellos

entre las tiendas de campaña frente al Monumento

me uní a los estudiantes y a los residentes locales

muchas balas sonaron

balas pegaron al Monumento

chispas rebotando del mármol

en una rapidez angustiada

partí en dos un rifle automático

aunque no puedo quebrar el silencio de esta noche

mirando un destino impredecible

observo atontado la oscuridad

incapaz de discernir si ese abismo

es infierno  o paraíso

han pasado quince años

masacre inesperada sofocándome

prisiones inesperadas que me han endurecido

me he vuelto piedra

inmóvil ante los terrores políticos

mi expresión endurecida, helada,

no cambia

de la sangre derramada al horror de la vigilancia

lo oscuro de esa noche

todavía se mueven muy lento

después de la redada unas esposas

después de las esposas la prisión

después de la prisión los policías vigilando mi puerta

una sombra personal

que interroga a nuestros amigos

los teléfonos intervenidos

el correo vetado

cortadas las formas de comunicación

dejen que me convierta en ciego sordomudo

que en la noche oscura oscura

resiste el silencio

Las paredes de mi celda confinarán mi cuerpo

las paredes de mi celda no atarán mi alma

quince han pasado

el régimen asesino

hace que uno desespere

una nación que tolera al régimen y olvida a sus muertos

hace que uno desespere más

un sobreviviente de la masacre incapaz de pedir justicia

hace que aún más desespere

pero en esa desesperación

recordar los espíritus que se fueron

es la única esperanza que queda

Dejen que la oscuridad se convierta en piedra

y se hunda en la maleza de mis recuerdos.

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