Mijalis Katsarós. Resiste.

A quien construye una casa pequeña

y dice: «Aquí estoy bien».

Resiste a quien vuelve de nuevo a la casa

y dice: «Gracias a Dios».

Resiste

el tapiz persa de los edificios,

al hombre de baja talla de la oficina,

a la empresa de importación y exportación,

a la educación estatal,

al impuesto,

incluso a mí que te hablo.

Resiste

a quien saluda desde la tribuna horas

interminables en los desfiles,

a esa señora estéril que reparte

estampas de santos, incienso y mirra,

incluso a mí que te hablo.

Resiste otra vez a todos los que se llaman grandes,

al presidente del Tribunal de Apelación. Resiste

a la música, a los tambores y a los desfiles de bandas,

a todos los congresos superiores en que parlotean,

toman café congresistas, consejeros,

a todos los que escriben discursos sobre su época

junto a su estufa de invierno,

a las adulaciones, a las bendiciones, a las muchas reverencias

de oficinistas y cobardes ante sus sabios jefes.

Resiste a los servicios de relaciones exteriores y pasaportes,

a las terribles banderas de los estados y a la diplomacia,

a las fábricas de materiales bélicos,

a los que llaman lirismo a las hermosas palabras,

a los cantos de guerra,

a las dulces canciones con trenos,

a los espectadores,

al viento,

a todos los indiferentes y a los sabios,

a los otros que aparentan ser amigos nuestros,

incluso a mí, resiste incluso a mí que te hablo.

Entonces, podremos acceder seguros a la Libertad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s