Estefania Anguerya. Defensa del odio.

A la manera de Mario Benedetti

Defender mi odio a Octavio Paz como una trinchera

defenderlo del escándalo y el escarnio

de la censura y los censuradores

de los criterios pasajeros

y los definitivos

Defender mi odio a Paz como un principio

defenderlo del pasmo y la patada

de los neutrales y de la neurosis

de las duras infamias

y los torpes diagnósticos

Defender mi odio como una bandera

defenderlo del grito y la algarabía

de los ingenios y de las murallas

de lo pletórico y lo paradisiaco

y de la blasfemia y La Academia

Defender mi odio a Octavio Paz como un destino

defenderlo del miedo y de los ardores

de las subidas y las abatidas

de las distracciones y del oprobio

de la obligación de admirarlo

defender mi odio a Paz como una certeza

defenderlo del prójimo y la riña

de las fastuosas máquinas del tiempo

de la sequía y del relativismo

de los literatos optimistas

defender mi odio como un derecho

defenderlo de dios y del infierno

de las minúsculas y de la suerte

de los cuellierguidos y las ínfulas

del azur

y también del odio.